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domingo, 9 de septiembre de 2018
SARDINAS RELLENAS DE ESPINACAS Y PISTACHOS
El mes de septiembre significa la vuelta a la rutina, retomar las actividades donde las habíamos dejado antes de las vacaciones, nuevos propósitos, nuevos retos y encorsetarnos en los horarios que nos marcan el día a día. Creo que esto último es lo más difícil después de haber tenido el reloj escondido en lo más profundo de un cajón y de habernos guiado por los que no aparecía en cada momento.
Hablando de nuevos retos, os presento Cocinarte, un nuevo reto en el que cada mes María de In my Little Kitchen nos presenta un cuadro y nos invita a preparar un plato relacionado o inspirado en la obra propuesta. Me llamó la atención porque a mí el arte me encanta y me parece ingenioso. He de reconocer que en principio no me pareció difícil pero puesta a la tarea, bueno, es difícil decidirse, la verdad.
El cuadro elegido para este mes Autorretrato y Bonito de Frida Kahlo. No conocía esta obra y al ver el nombre de la autora se vinieron a la cabeza platos llenos de color como ensaladas. Pero este cuadro en concreto no tiene colores alegres sino verdes y negro. Poco tiempo después de casarse con Rivera por segunda vez, recibió la noticia de que su padre había muerto. Volvió a su casa familiar de Coyoacán y allí pintó este cuadro. Te preguntarás quién es Bonito. Bonito, su loro fallecido anteriormente, aparece en su hombro.
Como veis nada de alegría y sí tristeza.
El verde es el color predominante en el cuadro y en la receta que he elegido ya que dos de los ingredientes son de color verde: espinacas y pistachos.
Ingredientes para 4 personas:
12 sardinas abiertas sin cabeza, tripas ni espina central
250 gr de espinacas
3 dientes ajo picados
1 cebolla pequeña muy picada
tomillo
aceite de oliva
50 gr de pan rallado
50 gr de pistachos picados
2 limones
En una sartén rehogamos la cebolla muy picada con el ajo. Cuando la cebolla empiece a estar dorada añadimos las espinacas lavadas muy picadas. Seguimos rehogando unos cinco minutos hasta que las espinacas estén hechas.
Retiramos del fuego y añadimos el pan rallado y los pistachos. Mezclamos bien y reservamos.
Ponemos las sardinas abiertas en una placa para el horno y con una cuchara pequeña dejamos un poco de relleno en la parte más ancha de la sardina para después doblarlas.
Les echamos por encima el zumo de un limón antes de llevarlas al horno a 200º. Pasados unos cinco minutos las volvemos a regar con la mezcla del zumo del otro limón y un poco de aceite de oliva.
Otra forma diferente de preparar sardinas. Si te preocupa el olor que pueden dejar las sardinas en la cocina, quédate tranquil@ porque no huele nada.
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jueves, 5 de julio de 2018
RISOTTO CAPRESE
¡Hola! ¿Hay alguien ahí? Volver al blog después de tantos meses no es fácil, no señor. No sé si hay alguien al otro lado de la pantalla del ordenador o si alguna vez recuperaré la audiencia que tenía. Mi ausencia al principio no fue voluntaria, había cuestiones importantes que atender, y, resultó que con el paso del tiempo, el blog quedó relegado al último rincón de mi voluntad porque hay que tener fuerza de voluntad para volver a pensar las recetas, montar el chiringuito de las fotos y sentarse delante del ordenador sin saber si alguien te leerá. Ahora que lo pienso, me siento como aquel día que subí la primera receta. Tanto ha pasado y tanto ha llovido desde aquella vez.
Pero vamos con algo menos nostálgico y más alegre. Las chicas de Cooking the Chef me han dado la excusa perfecta y el empujoncito definitivo para volver ya que en los retos mensuales que nos lanzan este mes nos proponen a Gennaro Contaldo.
Así, por el nombre puede que no te suene pero si te digo que es ese señor tan simpático que aparece con Jamie Oliver en algunos de sus programas, puede que caigas ¿a qué sí? Disfruta tanto con la comida ¿verdad? Pues esa es nuestra propuesta, hacer una receta de Gennaro. No te creas que es fácil elegir una, no. Te pones a ver el recetario y son todas tan apetecibles que no sabes con cuál quedarte: ¿pasta, pizza, verdura, pollo, carne? ¿Un postre, quizás? Vale. Ninguna de ellas. He elegido un risotto porque nos encanta el arroz y porque por alguna extraña razón me he juntado con muchos tomates cherry a los que tenía que dar alguna salida que no fuera la consabida ensalada. A veces detrás de una receta hay algo tan poco glamuroso como que no se te estropee algún alimento.
Ingredientes:
40 gr de mantequilla
2 cucharadas de aceite de oliva
1 cebolla pequeña muy picada
albahaca
260 gr de tomates cherry en cuartos
320 gr de arroz arborio
100 ml de vino blanco
1.5 litro de caldo de verduras
200 gr de mozzarella cortada en dados
30 gr de parmesano rallado
1. En una cazuela calentamos el aceite y la mitad de la mantequilla. Añadimos la cebolla, salamos, e incorporamos un par de hojas de albahaca. Rehogamos durante un par de minutos hasta que la cebolla esté transparente. Agregamos los tomates y seguimos rehogando durante un minuto antes de añadir el arroz. Removemos bien el arroz para que se impregne del aceite.
2. Seguidamente vertemos el vino blanco y dejamos que se evapore antes de añadir el caldo poco a poco, cucharada a cucharada sin dejar de remover. Y así entre 17 y 20 minutos. La verdad es que hacer un risotto requiere su pelín de paciencia así que si tienes prisa, entonces quizás debas hacer este risotto otro día.
3. Cuando el arroz esté al dente lo retiramos del fuego y añadimos el resto de la mantequilla, la mozzarella y el parmesano removiendo bien hasta que todo se haya mezclado.
Nos falta el toque final. Unas hojas de albahaca en cada plato antes de disfrutar del verano en tu plato.
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lunes, 9 de abril de 2018
GRANOLA
Comer sano está de moda y es todo un reto. En los lineales de los supermercados abundan los productos que llevan etiquetas como "beneficiosos para la salud", "todo natural", "bajo en ...". ¿Pero de verdad nos cuidan y protegen? Si echamos un vistazo a la composición de la granola, veremos que tiene grasas varias y una cantidad indecente de azúcar que nuestro cuerpo seguramente no necesita. Sin embargo, la compramos, como otros tanto productos, sin darnos cuenta de que la podemos hacer en casa con menos azúcar y menos grasa, cosa que nuestro cuerpo seguro nos agradecerá. Es verdad que con el ritmo de vida endiablado que llevamos, se hace difícil dedicarle unos minutos a la cocina sobre todo si lo podemos encontrar en el supermercado ya hecho y bajo la etiqueta de saludable. Ojo, yo soy la primera que tengo el detector puesto y esos productos me atraen como un imán pero los 45 minutos que podemos llegar a tardar en hacer granola, bien merecen la pena.
Si buceas en el índice de recetas, verás que ya tengo otra receta de granola. Entonces ¿qué hace que esta sea diferente? La primera es de chocolate y la hice en los primeros años del blog así que es sencilla y podríamos decir que es la receta base, el pistoletazo de salida para experimentar. La que hoy te traigo, por el contrario, es la continuación del experimento. He incorporado fruta fresca, espelta y zumo a los ingredientes base. Sigue siendo sencilla, porque no hay nada más fácil que hacer granola, pero es más completa.
Vámonos a la cocina a preparar el desayuno de mañana.
Ingredientes:
250 gr de avena
250 gr de copos de espelta
150 gr de frutos secos picados (nueces, pistachos, anacardos, nueces de macadamia, almendras)
150 gr de semillas (sésamo crudo, pipas de girasol)
1/2 cucharadita de sal
2 manzanas ralladas
1 cucharadita de esencia de vainilla
4 cucharadas de aceite de girasol
5 cucharadas de miel
zumo de una mandarina
Precalentamos el horno a 175º.
En un bol grande mezclamos los ingredientes secos.
Ponemos el aceite y la miel en un cazo y lo llevamos al fuego hasta que se mezclen los ingredientes. Después incorporamos la vainilla y el zumo de mandarina. Removemos bien para que se mezclen y lo vertemos sobre los ingredientes secos.
Te pedí que usaras un bol grande porque ahora tenemos que remover bien la avena, espelta, frutos secos y semillas para que se empapen de los ingredientes líquidos. Una vez bien mezclado todo, lo extendemos sobre la bandeja del horno y lo dejamos unos 45 minutos o hasta que veamos que tenemos la granola dorada. Debemos vigilar y remover de vez en cuando para evitar que se nos queme.
Una vez sacada del horno, dejamos que se enfríe antes de guardarla en botes herméticos.
Deliciosa con yogur y frutos rojos o cualquier otra fruta.
De verdad que te alegrarás de prepararla en casa y no volverás a comprarla en el supermercado.
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jueves, 5 de abril de 2018
RABO DE BUEY GUISADO CON TOMATES
Es una pena que la foto no haga justicia a este recetón de Pedro Subijana. Una auténtica pena que no se pueda oler ni probar este guiso a través de la pantalla y sobre todo no se pueda comer a cucharadas la salsa. Porque, señoras y señores, a esta salsa habría que levantarle un monumento. Puedo decir que sobró un poco de salsa, no de carne, y está en un bote de cristal pequeño en un cajón del congelador. Era poca, sí, pero hubiera sido un pecado deshacerme de ella y ahora está tranquila esperando a que la rescate, algo que sucederá próximamente.
En Cooking the Chef nos animaban este mes a conocer un poco más a un cocinero español, a Pedro Subijana, y a preparar una receta suya. Empezamos por saber un poco más de este cocinero vasco que comenzó en la escuela de hostelería de Zarauz y después siguió en la de Madrid para volver a la primera como profesor. En 1976 asistió al I Congreso del Club Gourmet en Madrid, y allí tras la conferencia de Arzak conocieron a Paul Bocusse, que les abrió las puertas de su cocina y dio el pistoletazo de salida a un movimiento culinario que renovaría el recetario no solo de la cocina vasca sino del todo el país, La Nueva Cocina Vasca, cuyos principios eran hacer los platos como son auténticamente, recuperar recetas antiguas que ya han caído en el olvido y crear nuevos platos con productos de proximidad.
Ingredientes para 6 personas:
2 rabos de buey
4 cebollas
2 zanahorias grandes
3 dientes de ajo
4 tomates rojos
4-6 tomates secos
1dl de brandy
2 dl de jerez seco
pimentón picante
1 hoja de laurel
harina
1/2 litro de caldo de carne
En una olla ponemos a calentar el aceite y marcamos los trozos de rabo enharinados y salpimentados.
Los reservamos.
En esa misma olla rehogamos la cebolla picada en trozos gruesos, los dientes de ajo aplastados y las zanahorias cortadas en rodajas. Salamos ligeramente y movemos continuamente con una cuchara de madera para que el repegado de haber marcado la carne se desprenda del fondo de la olla y se integre con las verduras. Le va a dar un sabor fantástico.
Una vez hayan pasado unos cinco minutos, incorporamos la carne y regamos con el brandy. Dejamos que cueza unos minutos antes de añadir el jerez, una cucharadita de pimentón, el tomate troceado, el tomate seco y el caldo.
Cerramos la olla y lo tenemos cociendo unos 40 minutos más o menos dependiendo del tipo de olla que tengamos.
Una vez pasado ese tiempo abrimos la olla con cuidado y nos prepararnos para disfrutar de un señor guiso.
Pero antes el guiso tiene que pasar un control de calidad (je, je) no vaya a ser que le falte algo de sal o haya que reducir el caldo. Si ese es tu caso, retiramos la carne y dejamos que la salsa cueza unos minutos hasta que haya espesado y esté a tu gusto. Hay que probarla también, ese es el trabajo más duro. He dicho probarla, no comérsela a cucharadas como en mi caso. Porque si hay algo que destacaría de este plato es la salsa así que hazte de un buen pan y a disfrutar de este rabo de buey guisado con tomates.
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lunes, 15 de enero de 2018
MAGDALENAS DE MIEL Y YOGUR
Esa es la magdalena que se salvó del pillaje al que fueron sometidas casi nada más salir del horno. Fueron cayendo una a una en acto de servicio y es que apenas tuve tiempo de hacer las fotos. Suponía que estarían buenas porque el alma caritativa que se dedica a dejarme el bol de la Kitchen Aid limpio como la patena cada vez que hago bizcochos, ya adelantó con la boca llena de masa cruda que estaban buenísimas. Sospecho que las vamos a hacer muchas muchas veces y te invito a que tú también te metas en la cocina para preparar unas magdalenas suaves, blandas que harán las delicias de tu desayuno o merienda.
Es verdad que puedes ir al supermercado más cercano y comprarlas pero no sabrás exactamente qué tienen mientras que si las haces tú, sabes cuáles son los ingredientes y sabes qué estás comiendo. Hace unos meses el blog Cocinando Sabores lanzó un reto en Instagram al que nos hemos sumado muchos blogs.
El objetivo es preparar en casa aquellos productos que podemos llegar a comprar en el súper (todos lo hacemos por diversas razones) y convencernos de que es más sano si los cocinamos en casa. El reto de este mes era hacer magdalenas y si te paseas por Instagram perderás la cabeza con tantas propuestas y no sabrás cuál elegir.
Si miras el índice de recetas dulces, verás que ya tengo unas magdalenas de leche rellenas de crema de cacao y avellanas y otras de albaricoque y nueces que están buenísimas. Las primeras son para golosos totales y las segundas son para los que les gusta encontrar fruta en masas dulces. Estuve dudando entre varias recetas hasta que di con esta de Xavier Barriga.
Si nunca te has metido entre harinas, esta es tu oportunidad y te sorprenderás de lo que puedes llegar a conseguir.
Te aviso de que lo único que vas a necesitar es un poco de paciencia porque es recomendable dejar que la masa repose en la nevera al menos una hora. ¿Puedes esperar? El tiempo se te pasará volando mientras recoge la cocina y lo dejas todo limpio.
Ingredientes para unas 12 magdalenas:
125 gr de huevo
150 gr de azúcar moreno
50 ml de leche
190 ml de aceite de oliva suave
230 gr de harina
7 gr de levadura
50 gr de miel
60 gr de yogur natural
zumo de 1/2 limón
un pellizco de sal
¿125 gr de huevo? ¿Eso qué es en realidad? Bueno, te podría decir que son unos 3 huevos o 2 y medio dependiendo del tamaño. Yo lo que hago es que los bato ligeramente y así es más fácil pesarlos. Si te sobra algo, lo puedes utilizar para rebozar o para hacer un revuelto.
1. Bien, entonces empezamos batiendo los huevos, el azúcar moreno y la miel hasta que la mezcla haya duplicado su volumen. Hay que batir y batir mucho unos diez minutos para que la masa coja aire y así luego la magdalena salga con ese copete tan espectacular, que tanto nos gusta, y con esa miga blanda.
2. Sin dejar de batir, incorporamos la leche, el aceite, el yogur y el zumo de medio limón.
3. Aparte mezclamos la harina, levadura y sal para añadir esta mezcla a la masa. Te recomiendo que bajes la velocidad de la batidora o tendrás toda la cocina llena de harina.
4. Finalmente batimos a velocidad muy alta unos 2 o 3 minutos antes de llevar la masa a la nevera al menos durante una hora. Puedes hacer la masa la noche antes y hornear las magdalenas a la mañana siguiente para despertar a todos en casa con un delicioso olor a magdalenas recién hechas. ¿No te parece la mejor manera de empezar el fin de semana?
5. Precalentamos el horno a 250º.
6. Antes de rellenar las cápsulas de magdalenas removemos la masa enérgicamente. Con una cuchara de servir helados vamos llenando las cápsulas hasta un poco más de las tres cuartas partes de su capacidad.
7. Bajamos la temperatura del horno a 200º y horneamos entre 15 y 20 minutos o hasta que veas que toman ese bonito color dorado.
Y ya tienes tu desayuno o merienda listo. Te animo a que las pruebes y me cuentes si te han gustado.
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viernes, 5 de enero de 2018
PASTA CON SARDINITAS, TOMATES CHERRY Y CRUMBLE DE ORÉGANO
Aquí estamos un mes más homenajeando a un chef, en este caso extranjero. Como ya sabes en Cooking the Chef nos proponen elaborar recetas de chefs y publicarlas el día 5 de cada mes. Este mes la propuesta no me ha podido gustar más: Donna Hay. Esta australiana empezó muy joven a escribir recetas y a hacer fotografías a alimentos llegando a convertirse en editora de las secciones gastronómicas y de estilo de vida de la revista MarieClaire. De ahí pasó a publicar su propia revista, a escribir libros de cocina y a grabar sus propios programas de televisión, a los que me declaro adicta.
Me encantaría tener esa cocina grande siempre limpia y con esa supernevera en la que debe caber medio mercado. La ves cocinando y todo parece tan fácil y rápido que te entran ganas de ir a preparar algo, lo que sea. No solo me gustan sus programas sino que sus libros son espectaculares con una fotografía muy cuidada y limpia.
Debo tener seis o siete libros y en el blog puedes encontrar recetas suyas como el trifle de fresas o los muffins de frambuesa y chocolate blanco.
Ha sido muy difícil elegir una receta para este reto porque me gustaban muchas pero me decidí por esta pasta porque con pocos ingredientes, con poco tiempo se puede conseguir un plato sobresaliente. No siempre tenemos todo el tiempo del mundo para meternos en la cocina y pasar horas delante de los fogones, o no siempre tenemos tiempo para ir al supermercado y más de una vez nos hemos quedado un buen rato mirando la despensa y/o la nevera porque no había casi nada y la inspiración no llegaba ¿verdad? O no tenemos ni pizca de ganas de cocinar porque llegamos muy cansadas a casa y lo que queremos es algo rápido y bueno para comer. Al menos eso me ha sucedido más de un millón de veces durante 2017 y la tentación de pasarte a por comida basura es grande, muy grande. Por eso mi propósito para este año es traerte recetas que no supongan mucho esfuerzo, que se te saquen de algún que otro apuro y que puedas dejar medio preparadas de un día para otro porque los imprevistos existen y no avisan, simplemente se presentan.
Esta receta hace honor a mi propósito porque solo necesitas pasta, una lata de sardinas, tomates cherry, orégano y pan duro. Si miras en tu despensa seguro que encuentras esa lata de sardinas que tenemos ahí "de guardia" por un por si acaso y que le va a sentar de fábula a esta pasta.
Venga, nos vamos a la cocina.
Ingredientes para 4 personas:
400 gr de pasta
60 ml de aceite de oliva
210 gr de pan rallado
orégano
2 dientes de ajo picados
700 gr de tomates cherry
1 cucharada de vinagre balsámico
En una cazuela ponemos a hervir abundante agua para cocer la pasta.
En una sartén calentamos dos cucharadas de aceite de oliva y añadimos un ajo picado, el pan rallado y el orégano. Rehogamos unos 5 minutos hasta que el pan esté dorado. Retiramos de la sartén y reservamos.
En la misma sartén rehogamos en aceite el otro diente de ajo picado. Agregamos las sardinas y los tomates. Cocinamos unos 5 minutos más antes de añadir un poco de agua de cocción de la pasta (125 ml) y el vinagre balsámico. Dejamos que la salsa cueza otros 5 minutos más antes de incorporar la pasta ya cocida y mezclarla con la salsa para que se tome.
Servimos la pasta en los platos y terminamos espolvoreando el crumble de orégano.
Finalmente puedes añadir un poco de perejil.
¿Cuántos hemos tardado? ¿Quince minutos?
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lunes, 13 de noviembre de 2017
MOUSSE DE CHOCOLATE CON LECHE Y CARAMELO SALADO
¡Golosos del mundo, tengo el postre perfecto para vosotros! Pasad, pasad con papel y lápiz para anotar la receta que os va a hacer disfrutar tanto, tanto que vais a querer hacerla más de una vez. Los no tan golosos del mundo nos quedaremos muy contentos viendo cómo disfrutáis de un postre que une chocolate y caramelo salado.
Los postres dulces no me entusiasman demasiado y no los hago con mucha frecuencia. Me empachan mucho. Prefiero postres ácidos como la tarta de limón o aquellos que llevan frutos rojos. Pero en casa hay golosos y de vez en cuando también hay que darles gusto. Yo sabía que con esta receta iba a acertar porque si hay chocolate, como sea, gusta. Y así fue.
Te lo recomiendo si tienes chocoadictos en casa.
Ingredientes para 6 personas:
100 gr de azúcar
3 huevos
200 gr de chocolate con leche
50 gr de mantequilla con sal
20 cl de nata
3 cucharaditas de cacao crudo
1. Vertemos la nata en un cazo y la llevamos a ebullición.
2. En otro cazo ponemos el azúcar y una cucharada de agua para que se haga el caramelo. Una vez tengamos el caramelo, y con cuidado, vertemos la nata. Mezclamos bien y dejamos que enfríe un poco antes de volver a llevar a fuego suave y de añadir la mantequilla. Retiramos del fuego e incorporamos el chocolate. Dejamos que el chocolate se derrita y se mezcle bien con el caramelo.
3. Separamos las claras de las yemas. Batimos ligeramente las yemas y las agregamos al chocolate removiendo bien para que no se cuajen. El chocolate ya habrá perdido temperatura pero aún así es mejor remover bien para que no haya grumos.
4. Ponemos las claras en un bol, añadimos una pizca de sal, y las montamos a punto de nieve. Vamos incorporando poco a poco las claras a la mezcla del chocolate y el caramelo salado con la ayuda de una espátula.
5. Finalmente vertemos la mousse en los vasos o copas en las que vayamos a presentarla. Este es un momento muy muy delicado. Hasta ahora puede que hayas resistido la tentación de probar la mousse pero ahora, bien, ahora vas a necesitar toda tu fuerza de voluntad para no comértela a cucharadas. El proceso de verterla en los vasos no es muy limpio que digamos y los dedos se van peligrosamente a rebañar los restos de la mousse que resbalan por las paredes. Y luego está el tema de rechupetear la cuchara, claro.
Una vez superado el paso más complicado, dejamos la mousse como mínimo tres horas aunque recomendaría toda la noche para que la mousse esté bien firme. Ya solo nos faltaría añadir el cacao crudo para decorar los vasos o copas.
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domingo, 5 de noviembre de 2017
SALMÓN A BAJA TEMPERATURA
Quizás el nombre de esta receta no te resulte atractivo y no mueva tu curiosidad por saber en qué consiste realmente este plato. No te creas, yo hice lo mismo cuando hojeé el libro de Nobu Matsuhisa, Go West. Digamos que no suena apetitoso y lo de baja temperatura sugiere que vas a pasar muuuuuucho tiempo pendiente del salmón, un tiempo del que apenas disponemos. Bien, son solo 12 minutos, sí como lo lees 12 minutos, los que tienes que estar controlando la temperatura para disfrutar del salmón más suave y jugoso que hayas probado en la vida.
Desde que descubrí que el salmón no me empachaba cocinándolo al vapor, en casa no lo comía de otra manera pero creo que voy a arrasar con las existencias de bolsas para cocinar al horno para repetir la receta una y otra vez.
Jamás se me hubiera ocurrido consultar recetas de Nobu Matsuhisa hasta que recibí el correo de Cooking the Chef invitándonos a conocer a este cocinero de origen japonés. Sí que había oído hablar del restaurante que tiene en Londres pero no me había parado a investigar sobre su cocina. era uno de esos lugares que tengo en mi lista imaginaria para visitar cuando vuelva a Londres (la lista va creciendo peligrosamente). El caso es que la cara me sonaba de algo y es que aparte de cocinar también ha sido actor apareciendo en las películas Casino y Memorias de un Geisha.
El dueño de 22 restaurantes por todo el mundo, se dice pronto, define su cocina como básica y sencilla y así es la receta que te presento.
Ingredientes para 2 personas:
2 lomos de salmón de 100 gr cada uno
1 cucharada de sake
1 cucharada de salsa de soja
1 cucharada de dashi
jengibre rallado
1 diente de ajo picado
100 gr de tirabeques
aceite de oliva
germinados
1. En un cazo amplio vertemos agua y la llevamos a 65º y la mantenemos a esta temperatura durante toda la cocción.
2. En una bolsa apta para cocinar al horno y microondas, introducimos los dos lomos de salmón sin espinas ni piel, sake, soja, jengibre, ajo y dashi. Te recomiendo que piques muy bien el ajo y ralles el jengibre muy fino porque no les da tiempo a cocinarse y te los encontrarás crudo arruinando así la receta.
3. Sumergimos la bolsa bien cerrada para que no entre agua y vigilamos para que la temperatura del agua no suba de los 65º que te comenté antes. Necesitaremos un termómetro y tener que estar separando el cazo del fuego de vez en cuando. Si te gusta el pescado hecho, no demasiado, con 12 minutos tendrás bastante. Sin embargo, si eres como yo y te gusta el pescado poco hecho, entonces con un par de minutos menos estaría perfecto.
4. Para la guarnición salteamos los tirabeques cortados en tiras finas en aceite de oliva hasta que estén hechos pero aún crujientes. Ponemos los tirabeques en el centro del plato en el que vayamos a servir el pescado.
5. Con cuidado sacamos los lomos de salmón de la bolsa y o bien separamos el pescado en lascas, como yo hice, o dejamos los lomos enteros. Acabamos con unos terminados y un poco de la salsa que se habrá formado en la bolsa.
De verdad que nunca habrás probado un salmón más suave y jugoso en toda tu vida.
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jueves, 5 de octubre de 2017
ENSALADA DE BACALAO CON MANDARINAS
Aquí volvemos después de ..., espera , déjame ver, ... unos ocho meses de desconexión involuntaria al principio y voluntaria durante las vacaciones de verano, que se extendieron también a septiembre. En algún momento hay que volver, o no.., pero yo he decidido volver a la cocina, a embadurnarme de harina, elegir recetas, probar platos nuevos, poner la cocina perdida, hacer perder la paciencia al personal mientras esperan a que haga las fotos reglamentarias y sobre todo, disfrutar de lo que empezó como una afición y que en los últimos meses de publicación se había convertido en una obligación. Y cuando eso pasa, es mejor retirarse, coger aire, oxigenar el cerebro y plantearte qué quieres conseguir con el blog que no es otra cosa que pasármelo bien sin agobios.
Es curioso que la última receta publicada fue con bacalao y que la elegida para homenajear a Dani García sea también con bacalao. Ya sabes que el día 5 de cada mes Cooking the Chef nos anima a preparar recetas de un cocinero famoso ya sea español o extranjero. Recibir el correo con la propuesta del mes es como abrir una caja de bombones, que diría Forrest Gump, no sabes a quién te vas a encontrar ni si vas a poder cumplir la misión propuesta.
Cuando empecé a buscar recetas de este cocinero malagueño me temblaron un poco las piernas ya que todas las recetas que encontraba me parecían un poco complicadas para hacerlas en mi cocina. Y luego estaba el tema del tiempo, claro. Pero el que halla, encuentra y, a pesar de que Dani García es muy conocido por su cocina innovadora, tiene unas recetas tradicionales maravillosas que puedes consultar en su libro En la cocina de mi madre.
Como me suele suceder cada vez que le echo un vistazo a un libro nuevo, la impaciencia me puede y quiero hacer todas las recetas de una vez. Luego voy desechando y dejo a un lado las que sé que no van a gustar mucho y finalmente me quedo con medio libro para probar.
Me llamaban mucho la atención las recetas otoñales de platos de cuchara pero los más de 30 grados que seguimos teniendo me echaban un poco para atrás. Al final me quedé con esta ensalada de bacalao, mandarinas y aceitunas negras que está buenísima, es sana y se prepara en nada de tiempo.
Bueno, lo de las mandarina es una licencia mía porque la receta original lleva naranjas y no sé tú, pero yo todavía no he encontrado naranjas decentes. La semana pasada me tomé un zumo que sabía a potingue. No hay naranjas decentes pero si unas mandarinas ácidas que merecen la pena.
Ingredientes 4 personas:
300 gr de bacalao en lomo
1 patata
4 mandarinas (eran pequeñas)
1 cebolleta
1 cucharada de pasta de aceitunas
1 cucharada de aceite de oliva
endibia
Cocemos el lomo de bacalao en agua y cuando esté listo, lo dejamos enfriar antes de separar el lomo en lascas. Cubrimos de aceite. Este paso lo puedes hacer la noche antes si quieres preparar la ensalada el día siguiente.
Lavamos las patatas bien y las cocemos enteras, con su piel, hasta que estén tiernas. Las enfríanos y las cortamos como más nos guste en rodajas o en cascos.
Pelamos las mandarinas y las cortamos en rodajas o en gajos, como prefieras. Picamos muy fina la cebolleta.
En un cuenco mezclamos la pasta de aceitunas con el aceite de oliva y reservamos.
Vale. Ya tenemos todos los ingredientes de la ensalada listos para montar nuestro plato.
En un plato o fuente ponemos las hojas de endibia, la patata, rodajas de mandarina, bacalao y cebolleta. Terminamos añadiendo la mezcla de aceite y pasta de aceitunas.
Nos vemos la semana que viene con algo que de ligero tiene muy muy poco.
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domingo, 5 de febrero de 2017
SANFAINA DE BACALAO
Ya sabía yo que este momento tenía que llegar antes o después porque participar en Cooking the Chef y no hacer una receta de Ferrán Adriá era casi imposible. Si cada mes homenajeamos a un chef español o extranjero con alguna de sus recetas ¿cómo no íbamos a dedicar un mes a uno de los cocineros más famosos del mundo? No te creas, que aunque sabía que esto pasaría, yo abría el correo el 6 de cada mes con cierto respeto. Porque Ferrán Adriá da su respeto se mire por dónde se mire. Ya me veía yo de los nervios intentando hacer cocina experimental pero qué va. No es para tanto y tiene muchas recetas fáciles. Por ejemplo, esta sanfaina de bacalao la puedes encontrar en su libro La comida de la familia. Ser original contando algo de Adriá es casi imposible porque su biografía, con los mismos datos, se repite en infinidad de páginas web: su lugar de nacimiento, cómo empezó en la cocina, cómo ganó sus primeras estrellas Michelín... Sí me ha llamado la atención la síntesis de la cocina del Bulli: se usan preferentemente productos del mundo vegetal y del mar junto con productos lácteos, frutos secos y algunos otros que configuran una cocina ligera. Justo lo que a mí me gusta y creo que la receta que he elegido encaja en esa descripción: verdura y pescado.
Ingredientes:
150 gr de bacalao desalado en tiras
50 gr de pimiento rojo
50 gr de pimiento verde
120 gr de calabacín
120 gr de berenjena
5 cucharadas de salsa de tomate
70 gr de cebolla
1 diente de ajo
Te diré que en realidad la receta original lleva 100 gr de tomate maduro rallado. Ahora mismo es casi misión imposible encontrar unos tomates decentes así que decidí sustituirlos por unas cucharadas de una buena salsa de tomate. Primera herejía pero no la única, no. No he frito los dados de calabacín ni los de la berenjena. Solo los he sofrito con el resto de las verduras. En casa procuro evitar los fritos todo lo que puedo aunque a veces hacemos excepciones. Pero es que además prefiero la verdura rehogada, poco rehogada. Pero es cuestión de gustos ¿verdad?
Cortamos la cebolla, el pimiento rojo, el verde, calabacín y berenjena en dados de un tamaño parecido más o menos. Picamos el ajo.
En una cazuela sofreímos la cebolla y el ajo primero. Pasados unos tres minutos añadimos el resto de las verduras y rehogamos hasta que empiecen a estar blandas. Añadimos la salsa de tomate y seguimos cocinando hasta que alcancen el punto de cocción deseado. Salamos y añadimos un poco de tomillo (licencia mía, otra más).
Justo antes de apagar el fuego incorporamos el bacalao y dejamos que se haga unos 2 minutos. No va a necesitar más tiempo.
Si por casualidad sobrara algo, sobre una rebanada de pan está ...
Si quieres seguir disfrutando con las recetas de Ferran Adriá, pincha aquí.
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miércoles, 1 de febrero de 2017
BIZCOCHO DE LIMÓN Y COCO
Si alguna vez te has dado una vuelta por el índice de recetas dulces, habrás visto que hay alguna que otra receta de bizcochos. Sí, nos gustan los bizcochos aunque también te diré que va por rachas. Hay semanas que hacemos unos dos bizcochos y otras en las que parece que se nos pasa la fiebre bizcochera y nos da por tomar granola en el desayuno. También te habrás dado cuenta de que nos gusta incluir fruta en las masas, ya sea en zumo o en trozos. Y si podemos elegir, preferimos un buen bizcocho de limón. Ejem, puede que esté generalizando un poco y algunos en esta casa se decanten por el chocolate. Cosas de la vida.
Pero está claro que cuando mi vecina nos trae una bolsa de limones de verdad, de los que acaban de cogerse del árbol, hay que hacer un bizcocho de limón entre otras cosas. Lo primero que se me ocurrió hacer fue un brownie de limón. Fue un fracaso estrepitoso.
La masa estaba perfecta y no sé qué pudo pasar para que aquello acabara tan rematadamente mal. Bueno, sí sé qué pasó y fue el horno que ya deber ser mayor de edad y toma sus propias decisiones sin consultar a los demás. Me gustaba más cuando se dejaba dominar, hacía lo que yo le decía y no subía la temperatura así por que sí arruinando las masas que debería mimar en vez de achicharrar. En fin, unos limones de mi preciado botín desperdiciados. Con otro decidí hacer este bizcocho de limón y coco rezando todo lo que sabía para que no fuera un desastre. No salió demasiado mal aunque si me descuido unos minutos más, el horno lo hubiera arruinado también. Todavía tengo muuuuuuuchos limones para hacer recetas ricas y sorprendentes.
Ingredientes:
4 huevos
250 gr de azúcar
220 gr de harina
200 gr de leche de coco
60 gr de mantequilla
1 cucharadita de levadura
un pellizco de sal
1 cucharadita de extracto de vainilla
ralladura de 1 limón
zumo de 1 limón
1. Engrasamos el molde que vamos a usar y precalentamos el horno a 180º
2. En un cazo vertemos la leche de coco y la llevamos al fuego para que se derrita la mantequilla. Añadimos también el zumo de limón.
3. Batimos los huevos con el azúcar y la ralladura de limón durante unos 3 minutos. Queremos que doblen su volumen. Incorporamos el extracto de vainilla.
4. Reducimos la velocidad a la que estamos batiendo los huevos y el azúcar para añadir la harina, levadura y sal poco a poco.
5. Vertemos la leche de coco con la mantequilla derretida y el zumo de limón. Mezclamos y nos aseguramos de que no haya grumos y vertemos la masa en el molde. Lo llevamos al horno y dejamos entre 60-65 minutos o comprueba que está hecho pinchando la masa con un palillo. Si este sale limpio, entonces tienes el bizcocho listo. El mío lo estaba como diez minutos antes.
Ya solo hay que esperar a que se enfríe para desmoldarlo y disfrutar de este maravilloso bizcocho en el desayuno o en la merienda.
Fuente: Baking, Dorie Greenspan
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martes, 24 de enero de 2017
SANDWICH DE ROAST BEEF
La última entrada en la que uní la lectura con la cocina fue hace ya casi un año. ¡Casi un año! No pienso esperar otro año desde luego. El año pasado leí muy poco pero estoy intentando retomar una afición que lleva conmigo casi toda la vida. Me encanta leer desde que era una enana y he perdido la cuenta de los libros que tengo. De hecho, me temo que la cifra debe ser bastante "indecente" si sumamos los libros de cocina. El único problema que le veo a la lectura es que no tengo sitio para guardar tanto libro. Las estanterías ya están a tope y aunque sé que no debo comprar tantos libros para mí es casi imposible entrar en una librería y no salir con algo debajo del brazo. Lo mismo que en una zapatería. No lo puedo remediar.
Hace dos años me compré un libro electrónico y me costó muchísimo adaptarme a él. Comprendo que es más práctico pero la sensación de tener el papel en la mano y pasar las hojas no te la da el libro electrónico, que es más frío. El libro que me ha enganchado estas Navidades ha sido La verdad sobre el caso Harry Quebert de Joël Dicker. Al principio me costó un poco entrar en la historia pero pronto me encontré devorando el libro, pasando hojas y deseando llegar al final.
¿Por qué he elegido un sandwich de roast beef para acompañar el libro? Uno de los protagonistas del libro, Marcus Goldman, escritor, se encuentra inmerso en la escritura de su segundo libro cuando sufre un bloqueo bastante importante que le impide escribir lo que sería su segundo bombazo editorial. Para animarle, su secretaria le ofrece llevarle a a oficina su sandwich preferido, el sandwich de roast beef.
No sé cómo será el sandwich que le gusta a Marcus Goldman. Sí sé cómo nos gusta en casa: un buen pan de molde untado con una mezcla de mostaza y mayonesa, algo de rúcula y espinacas, manzana, roast beef y cebolla caramelizada. Creo que Marcus aprobaría nuestro sandwich.
Cuando digo un buen pan de molde, me refiero a que vamos a hacer el pan en casa. No se tarda mucho y en nada de tiempo puedes tener una delicia muy muy peligrosa porque no hay manera de parar. Las rebanadas vuelan sin que te des cuenta.
Ingredientes para el pan de sandwich:
The Best of Home Baking, Dan Leppard
150 ml de agua fría
100 ml de agua hirviendo
125 de sour cream
2 cucharaditas de sal
2 cucharaditas de azúcar
1 sobre de levadura de panadero
550 gr de harina de fuerza
En un bol grande mezclamos todos los ingredientes y hacemos una bola de masa que dejamos reposar tapada durante 10 minutos.
Pasado este tiempo engrasamos la superficie sobre la que vamos a amasar el pan y nuestras manos con un poco de aceite para evitar que se nos pegue. Amasamos durante unos cinco minutos y dejamos que repose otros cinco y así repetiremos la secuencia hasta que la masa ya no esté pegajosa y su superficie esté lisa. Engrasamos un bol amplio y dejamos que la masa duplique su tamaño. ¿Cuánto tiempo? Dependerá de la temperatura ambiente pero te diré que el sábado la mía tardó una hora y media. En la cocina estaba calentita, era el mediodía y estaba haciendo la comida.
Una vez ha crecido la masa, al sacarla del bol comprobarás que está llena de aire y es esponjosa. La vamos a extender sobre nuestra superficie de trabajo con la ayuda de las manos hasta que tengamos un rectángulo de 2 cm de grosor y la enrollamos como si fuera un pergamino para dejarla en un molde de 19 cm de longitud. Hay que engrasar el molde previamente. Cubrimos con un paño y dejamos que vuelva a crecer. La mía tardó cerca de dos horas.
Cuando veas que la masa ya ha doblado su tamaño, entonces es el momento de llevarla al horno a 200º durante 40-45 minutos. El olor que queda en la cocina es absolutamente sensacional e invita a lanzarse a pellizcar el pan aún caliente.
El pan tiene una miga suave, esponjosa y muy peligrosa. Ya te digo, las rebanadas vuelan y casi, casi hay que ponerle protección para evitar que desaparezca.
Ya tenemos el pan y tenemos sobras de roast beef así que no nos queda más remedio que montar el sandwich.
Untamos una rebanada de pan con una mezcla de una cucharadita de mostaza y dos de mayonesa. Cubrimos con rúcula, manzana cortada en láminas, roast beef, cebolla caramelizada y cubrimos con otra rebanada de pan untada con la misma mezcla de mostaza y mayonesa.
No me olvido de la cebolla caramelizada. Para hacerla yo corté dos cebollas en juliana fina y las rehogué en aceite de oliva. Cuando ya empezaron a estar transparentes, les añadí un par de cucharaditas de azúcar moreno y dejé que siguieran haciéndose hasta que tuvieron un bonito color tostado.
Ya tienes tu sandwich listo para ser devorado leyendo el libro.
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